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Campeones de medianoche

Memorias de un reporero indecente

Los sureños no llevan paraguas

Un viaje por las apasionantes y dramáticas vidas de leyendas del deporte que se bebieron la gloria

Concebido como un instructivo santoral del arte del hedonismo más destructivo, este compendio de crónicas exquisitas desgrana las noches de juerga y golferío de los más grandes campeones del exceso, auténticas estrellas estrelladas del deporte mundial. ¿Cómo dilapidó Mike Tyson una fortuna de 400 millones de dólares? ¿Estuvo George Best 22 días de borrachera tras marcar un gol histórico? ¿Por qué una canción evitó que Dennis Rodman se volase la cabeza? ‘Mágico’ González, John Daly, ‘El Chava’ Jiménez o ‘Dum Dum’ Pacheco son otras leyendas deportivas que apuraron sexo, drogas y mucho alcohol entre un puñado de tardes de gloria. Ya lo dijo el legendario delantero brasileño Romario: “El día del Palmeiras salí por la noche, llegué a las siete de mañana al hotel y luego marqué tres goles. Desde entonces no he vuelto a salir más y los goles no llegan, así que habrá que empezar a salir de nuevo por las noches”.

Una crónica afilada y sin concesiones sobre los últimos días dorados del periodismo de sucesos en España.

Esto no es un manual para periodistas de ahora. Ningún medio les pagaría ya aquellas estupendas dietas, ni coches de alquiler ni viajes en avión ni hoteles de cuatro estrellas, ni mucho menos les permitiría trabajar en un reportaje durante tres o cuatro días por cuenta de la empresa. A medio camino entre la crónica personal y el ajuste de cuentas con la profesión, este libro habla a calzón quitado precisamente de los últimos días de un periodismo, el de sucesos, que se escribía a base de astucia, kilometraje y cabinas telefónicas. El autor repasa –sin reparar en humor negro– sus trabajos como reportero en algunos de los más famosos medios del país. Curtido en la vieja escuela, informó sobre casos que conmocionaron a la opinión pública, desde el crimen del rol o el de Puerto Hurraco al de las niñas de Alcàsser, para terminar siendo testigo, a su pesar, de la decadencia que llegó de la mano de las televisiones privadas.

Un libro divertido y mordaz sobre la peculiar idiosincrasia de la vida y la cultura en el Sur de Estados Unidos

Son muchos los que siguen sin entender cómo alguien como Donald Trump –¡o Ronald Reagan!– pudo ser elegido presidente, cómo tantas familias hacen la compra con una pistola al cinto o cómo se puede presumir de una doble moral tan afilada, con el puritanismo y las perversiones sexuales a ambos lados de la navaja. En realidad, casi todos los estereotipos que dan forma al mito del Profundo Sur estadounidense son verdades a medias, todas arraigadas en una historia y una cultura que hay que vivir para entenderlas. O leerse este libro con un cubo de cervezas frías al lado y ahorrarse el billete a Mississippi.
Tras años fascinados por la historia, la música, los mitos y el sinfín de contradicciones que pueden encontrarse en cada pueblo sureño, los autores han decidido volcar en estas páginas su particular visión, desde este lado del Atlántico, de esa cultura, tan divertida como inquietante.